martes, agosto 08, 2017

WAR histórico de peloteros mexicanos

Desde hace tiempo el beisbol no es lo que era. Llegó la sabermetría y mandó a parar.
Durante casi toda mi vida, las estadísticas beisboleras han sido una suerte de obsesión. No es casual que haya escrito dos ensayos -bastante diferentes entre sí- con un título similar, en el que lo central es la estadística. Tampoco, que me haya aficionado a la sabermetría... hasta que llegó a unos niveles de complejidad que me rebasaron.

La estadística estrella de la sabermetría es el WAR (wins above replacement), que calcula -"medir" sería una exageración- la contribución de un pelotero a las victorias de su equipo, por encima del nivel de reemplazo: es decir, qué tan bueno es un jugador, respecto a quien típicamente podría reemplazarlo.

La clave para la medición es determinar quién es el típico jugador de reemplazo. Podríamos definirlo al estilo de los economistas: es el jugador que está marginalmente en la Grandes Ligas. Aquel que entra y sale de los rósters a lo largo de la temporada. No se trata de un jugador promedio, sino de uno que apenas tiene el nivel ligamayorista, que vive esa frontera.

¿Y cómo sé qué pelotero está en esa categoría? Ese es el quid, y es también donde puede haber más diferencias en la medición. Las dos principales páginas de sabermetría, Fan Graphics y Baseball-Reference, coinciden desde hace unos años en que un equipo de puros jugadores de reemplazo tendría una temporada de 48 ganados y 114 perdidos, dada cuenta una distribución normal de las actuaciones de ellos y sus rivales en pitcheo, bateo y fildeo.

A partir de definir las estadísticas del jugador de reemplazo en cada posición, se comparan con las de los jugadores de carne y hueso. En la comparación, lo fundamental es definir las carreras construidas en la ofensiva (por bateo o por corrido de bases) y evitadas a la defensiva (ya sea por pitcheo o por fildeo). La norma es 10 carreras (generadas o evitadas) por victoria.

La descripción exhaustiva de los elementos que confluyen para la determinación del WAR es demasiado amplia como para una entrada del blog. Baste dar como ejemplo que, sólo para el corrido de bases, hay 14 mediciones de cuando está en primera base, 11 de cuando está en segunda y 8 de cuando está en tercera. No es nada más robos o atrapado robando.

Ahora, a lo que vamos. Revisé el WAR histórico de los peloteros mexicanos en Grandes Ligas a lo largo de la historia, y me topé con interesantes sorpresas. Ahí les van los diez primeros, con el número de victorias sobre reemplazo del total de su carrera, al 31 de julio de 2017..

Adrián González* 43.3
Fernando Valenzuela 42.1

Teodoro Higuera 30.7

Beto Ávila 27.8

Ismael Valdez 24.2

Yovani Gallardo* 23.6

Esteban Loaiza 23.0

Vinicio Castilla 19.3


Joakim Soria* 16.7

Aurelio Rodríguez 15.2


*pelotero en activo

Lo primero que llama la atención es que Adrián González está por encima de Fernando Valenzuela. Hay que recordar que el WAR al que hacemos referencia es a lo largo de toda la carrera.  El Toro de Etchohuaquila había acumulado 38.1 victorias sobre reemplazo en apenas siete años y fracción en las Mayores, de 1980 a 1987. En los siguientes diez años sólo acumuló 4 victorias sobre reemplazo. En otras palabras, tuvo siete años de superestrella, su brazo fue sobrexplotado y en la siguiente década fue apenas un lanzador por encima del promedio. El Titán, en cambio, ha sido consistentemente estelar durante 13 de sus 15 años en las mayores (de hecho, en 2017 tiene un WAR negativo).
Otro dato es que, en términos relativos, Teodoro Higuera, quien estuvo nueve años en la gran carpa, tiene números superiores a otros peloteros más famosos, pero que duraron más tiempo en las Mayores.
Vinicio Castilla aparece abajo respecto a sus números de acuerdo a la métrica tradicional. Recordemos que fue líder de la Liga Nacional en carreras producidas en 2004 y que es el máximo jonronero mexicano de la historia. Aquí lo que juega en su contra es, paradójicamente, haber jugado tantos partidos en Coors Field, que es el parque más amable con los bateadores: su teórico reemplazo hubiera pegado más cuadrangulares ahí que, por ejemplo, en el Dodger Stadium.
Otro caso digno de análisis es la inclusión de Aurelio Rodríguez en el top ten. Los números como bateador de Aurelio, quien estuvo 18 años en las mayores, no son para nada impresionantes. Uno esperaría en ese lugar a Jorge Charolito Orta, quien era mucho más consistente con la madera. Pero sucede, según el WAR histórico, que en materia defensiva Aurelio está entre los diez mejores antesalistas de la historia de todo el beisbol..De hecho, 9 de las victorias que se le apuntan están en el guante, y sólo 6 a la ofensiva.
No podíamos terminar sin hacer mención de Mario Mendoza, el pelotero de reemplazo por excelencia. Se habla de la Línea Mendoza precisamente por él. Era un enorme fildeador, pero bateaba basura. Se decía que nadie, por buen guante que tuviera, podía quedarse en las mayores si bateaba por debajo del promedio de Mendoza (.215): ese porcentaje es la famosa Línea Mendoza original. Pues bien, Mario Mendoza entraba y salía de los rósters, y a lo largo de su carrera acumuló un WAR de -2.5, producto de un +0.7 a la defensiva y -3.2 a la ofensiva. Quod erat demostrandum.

viernes, agosto 04, 2017

Venezuela: la fuga hacia la suplantación (y la dictadura)



Es difícil encontrar precedentes históricos de lo vivido en Venezuela durante el último mes. En medio de una crisis económica galopante, se desarrolla una guerra civil en sordina, que ha culminado en dos votaciones excluyentes entre sí, en un centenar de muertos y en el fin de la mascarada democrática de la “Revolución Bolivariana”.

Las elecciones del domingo 30 de julio, para nombrar una Asamblea Constituyente, fueron las típicas de un Estado totalitario. No participó la oposición, y no lo hizo –entre otras razones– porque todo el proceso estaba diseñado para que la representación fuera exclusivamente de fieles al régimen.

La votación se diseñó de tal forma que las zonas urbanas, donde se concentra la oposición, estuvieran sub representadas y  una parte de los constituyentes fue votada bajo una lógica gremial-corporativa: trabajadores, campesinos (y pescadores), estudiantes, personas con discapacidad, pueblos indígenas, pensionados, empresarios y comunas (y consejos comunales).

Tampoco podían participar los partidos políticos como tales. Eso no obstó para que fueran elegidos, por ejemplo, Diosdado Cabello, número dos del régimen, la excanciller Deysi Rodríguez y –no podía faltar– Cilia Flores, esposa del presidente Maduro.

El primer papel de esta asamblea –cuya misión formal es cambiar la Constitución promulgada durante los primeros años de Hugo Chávez en el poder– es sustituir en los hechos al parlamento elegido bajo las leyes electorales tradicionales, que es plural, pero en el que la oposición a Maduro tiene la mayoría.

Se trata, pues, de una suplantación. En un país escindido, una parte decide suplantar al todo. Además, lo hace con la consigna de realizar una fuga hacia adelante. La idea, si se le quiere ver en positivo, es blindar los cambios realizados por el chavismo; en negativo, es generar condiciones en las que toda disidencia sea castigada con severidad e imponer la “democracia participativa” de las comunas y consejos comunales creados por Chávez.

En otras palabras, no se trata de una Constitución como la conocemos en otras partes, en donde el texto plasma el contrato social vigente. Lo que pretende plasmar es precisamente la ruptura del contrato: la decisión de una parte de la población de actuar en contra de la otra parte. No se trata de organizar en común la vida de ciudadanos que tienen distintas maneras de pensar, sino de imponerse contra los que piensan diferente.

El proceso a través del cual Venezuela se transforma en dictadura tiene la peculiaridad que, a pesar de que el creador de la Revolución Bolivariana no era ningún demócrata, llegó al poder a través del mandato ciudadano en las urnas. Recordemos que Hugo Chávez ganó con facilidad las elecciones de 1998. Su “Polo Patriótico” obtuvo el 56 por ciento de los votos.

Aquellas elecciones estuvieron signadas por el hartazgo social hacia la clase política tradicional, corrompida y que se repartía el poder. Tanto los democristianos del COPEI como los “nacionalista-revolucionarios” de AD estaban hundidos en las encuestas, ante el militar que prometía “refundar la República”. El desprestigio de adecos y copeyanos era tal que acabaron desechando sus propias candidaturas. El COPEI primero apoyó a Irene Sáez, una ex Miss Universo que se había lanzado como independiente y, una semana antes de los comicios, cambió por Henrique Salas, un político que se había lanzado como independiente. AD dejó botado a su candidato y pidió también el voto por Salas. Sáez obtuvo el 2.8 por ciento de la votación; Ucero, el candidato adeco, el 0.6 por ciento.

En el 2000, tras la aprobación de la nueva Constitución, Chávez obtendría casi el 60% de los votos, la mayoría absoluta de la Asamblea Nacional y capacidad para consolidar su proyecto social, apoyado en los altos precios del petróleo, de los que dependía totalmente. Se trataba de un esquema con los pies de barro, ya que dependía del precio de una sola mercancía.

En 2006, el bolivarianismo chavista llega a la cúspide de la popularidad y su líder se reelige con el 63 por ciento. Ya no alcanzaría esa cota en su última reelección, en 2012, en la que ya enfrenta a una oposición mayoritariamente radicalizada. Luego vendrían su enfermedad y muerte, coincidiendo con la caída, primero paulatina y luego estrepitosa, de los precios internacionales de petróleo.

Nicolás Maduro, nombrado sucesor por el dedo de Chávez, ganó las impugnadas elecciones de 2013 por apenas un punto porcentual. Parte de ello se debió a la campaña delirante de Maduro (recordemos la anécdota del “pajarito chiquitico” que era el alma de Chávez) y a que no mostró otra propuesta que la cantaleta del eterno amor al eterno líder.

Maduro, un hombre mucho menos capaz que su antecesor, se topó con una inflación creciente, problemas de desabasto, deuda pública disparada, inversión escasa y criminalidad al alza. En realidad nunca se le ocurrió intentar resolver esos problemas, sino que se dedicó a predicar una ideología vaga, a buscar culpables externos y a polarizar más la arena política. Eso le costó perder las elecciones legislativas de 2015.

En ese momento había dos opciones. O empezar a hacer política democrática o fugarse hacia una dictadura. Sólo un pacto que tomara en cuenta los distintos intereses sociales podía evitar la espiral de hiperinflación y desabasto. Ante una oposición envalentonada Maduro prefirió las medidas unilaterales, que culminan con este autogolpe. Una revolución que comenzó por las urnas, termina dándoles la espalda cuando se da cuenta de que la mayoría de la población ya no la apoya.

Ahora Venezuela dejará el “capitalismo popular” que propugnaba el ala histórica del chavismo, y se adentrará en el terreno pantanoso del “Estado comunal”, un esperpento que puede traducirse en un retroceso económico de muchas décadas.

Desgraciadamente, en Venezuela el espacio para cualquier tipo de pacto político se ha hecho mínimo. La polarización ha llegado a extremos que nublan cualquier salida racional.

Los venezolanos acabarán encontrando esa salida. Pero me temo que dentro de un buen tiempo, tras un sufrimiento social innecesario.   

martes, agosto 01, 2017

El tiovivo de Jaime García

Mexicanos en GL. Julio 2017

En un año difícil para los peloteros mexicanos en Grandes Ligas, la nota del mes la dio Jaime García, quien fue montado en un tiovivo en el frenesí de los cambios de última hora, en el que los equipos contendientes se arman hasta los dientes con jugadores de equipos que tiran la toalla y quieren aligerar sus carteras. Duró menos en los Twins que Scaramucci en la Casa Blanca, todo un récord.

Aquí el balance del contingente nacional, ordenado de acuerdo con el desempeño de cada uno en la temporada (como siempre, incluimos a los paisanos que han jugado con México en el Clásico Mundial) 

Roberto Osuna sigue siendo, de lejos, el mejor pelotero nacional en la Gran Carpa. El único estrella este año. Empezó julio a tambor batiente, recogiendo salvamentos en cada una de sus apariciones, más una victoria en entradas extra. Al final del mes, tuvo dos preocupantes descalabros en fila: en cada uno de ellos le metieron 3 carreras y lo hicieron cargar con la derrota. En el año lleva 3-2, con 26 rescates y 2.86 de efectividad (carreras limpias admitidas por cada 9 innings lanzados); tiene 60 ponches y ha otorgado, frente a ellos, sólo 5 bases por bolas.  

Joakim Soria ha sido constante y consistente, como preparador de cierre con los resurgentes Reales de Kansas City, sin brillar en exceso. El de Monclova tiene 4 ganados, 3 perdidos, un juego salvado, 14 holds (ventajas sostenidas en situación de rescate), 3.35 de carreras limpias y 55 chocolates recetados.

Jaime García tuvo, por decir lo menos, un julio bastante movidito. Lo empezó con los Bravos de Atlanta, donde  tuvo una salida mala y otra de calidad, que ganó, y en la que además pegó un jonrón con casa llena para quitarle lo invicto al dodger Alex Wood. De ahí fue canjeado a Minnesota, porque los Mellizos estaban luchando por un puesto de comodín. Allí tuvo una apertura contra los Atléticos, que fue de calidad y terminó con triunfo. Pero fue el único partido que ganaron los Mellizos entre diez descalabros. Fuera de la contienda, los Twins decidieron trocar al zurdo tamaulipeco por dos novatos de los Yanquis neoyorquinos. Jaime voló de Oakland a Atlanta por sus cosas, y de ahí a la Gran Manzana, porque ahora Jaime viste de rayas para el equipo del Bronx, que lo buscó sobre todo por su experiencia de postemporada. En la campaña: 5-7, 4.29 de PCL y 92 rivales pasados por los strikes.

Oliver Pérez dio en julio cuatro de cal por tres de arena. El veterano especialista zurdo de los Nacionales de Washington tiene en el año PCL de 3.91, 7 holds y 31 ponches. No lleva decisión.

Miguel González, a su regreso de la lista de lesionados, es otro mariachi, el que conocimos a principios de campaña. Si bien en su primera aparición de retorno fue severamente castigado por los bates de los Orioles, en la siguiente se enfrascó en un duelazo de pitcheo con nadie menos que Clayton Kershaw (perdió 0-1), y luego tuvo dos aperturas de calidad, de las que pudo sacar una victoria. En lo que va de la temporada: 5-9, 4.59 de efectividad y 57 rivales pasados por los strikes

Héctor Velázquez
lanzó en julio un extraordinario relevo largo para los Medias Rojas, que le permitió llevarse la victoria. De premio, los patirrojos lo mandaron de regreso a AAA.  En la temporada: 2-1, 12 ponches, 4.08 de efectividad.

Jorge De la Rosa tuvo un mes mediocre en el bullpen de los Diamondbacks,  que han perdido algo de fuelle. El zurdo regiomontano lleva en la temporada marca de 3-1, 4.26 de limpias, 9 holds y 30 ponches.

Carlos Torres tampoco tuvo un mes como para escribir a casa. El  relevista de los Cerveceros los ha acompañado en su declive desde la cima. Su récord en el año: 4-4, 4.47 de limpias, 11 ventajas sostenidas y un salvado, junto con 50 sopitas de pichón.

Marco Estrada siguió cuesta abajo su rodada, hasta que por fin se detuvo. En sus tres primeras salidas de julio le pegaron a placer (es cuando se decía que cualquier equipo ante Marco era de 9 Robinson Canó), la cuarta estuvo aceptable y la quinta fue una salida de calidad, que no se transformó en victoria porque el bullpen se la echó a perder (y Osuna cargó con esa derrota). Su bajo nivel hizo que ningún equipo contendiente se interesara en él. En el año lleva 4-7, 5.19 de carreras limpias y 127 ponches.

Luis Cessa tenía la oportunidad de hacerse de un lugar en la rotación de los Yanquis. No lo había conseguido en junio cuando C.C. Sabathia se lesionó. En julio le tocó competir por la plaza que dejó vacante por un año Michael Pineda. Tampoco pudo. El veracruzano funcionó bien como relevista, pero estuvo muy descontrolado en su salida. Al final, lo que son las cosas, fue el hombre sobrante del róster cuando llegó Jaime García a los Bombarderos del Bronx, y lo mandaron a AAA. En la temporada: 0-3, 4.83 de limpias y 25 pasados por los strikes.

Yovani Gallardo por fin tuvo un mes decente. Tras ser degradado al bullpen de Seattle, cumplió lo suficiente (de hecho se llevó una victoria y un rescate) como para regresar a la rotación. El derecho michoacano tuvo dos salidas decentes en la segunda mitad del mes, que no fueron de calidad sólo porque lo sacaron en el sexto inning. Sus números: 5-7, 5.34, 72 ponches y un juego salvado.

Sergio Romo, con su temporada irregular, desentonaba en unos Dodgers arrasadores. Otro equipo contendiente, Tampa Bay, se interesó en él, y el californiano ahora está en Florida, pero sin mejor suerte: lleva 8 holds,  marca de 1-1 y 6.11 de PCL. 

Fernando Salas sigue sin pena ni gloria en unos Mets que son la sombra de lo que fueron en el pasado reciente. En el año 1-2, 11 ventajas sostenidas, efectividad de 5.91 y 55 ponches-

Adrián González siguió en la lista de lesionados, pero ya a principios de agosto tomará sus primeros partidos de rehabilitación, para volver a ponerse en forma. Es posible que, a su regreso a los Dodgers ya haya perdido la titularidad y se le utilice sólo contra lanzadores derechos. Números del Titán en 2017: .263 de porcentaje, un cuadrangular y 20 carreras producidas.

Julio Urías salió bien de su operación, lo veremos hasta 2018. Deja sus números del año: 0-2, 5.40 de PCL y 11 ponchados.

Giovanny Gallegos no vio acción ligamayorista en julio. En 2017, con los Yanquis, lleva 0-1, 7.15 de PCL y 11 ponches.

Vidal Nuño tampoco ha podido regresar de ligas menores a los Orioles. 0-1, 10.43 de limpias y 13 chocolatines.

jueves, julio 20, 2017

El socavón como alegoría


Todo indica que el gobierno no se ha dado cuenta del tremendo golpe que sufrió con la tragedia del Paso Express, obra inaugurada con bombo y platillo que a los tres meses se tragó un auto y la vida de sus dos ocupantes. Pareciera que no se explican por qué un “accidente” que “sólo” costó dos muertos ha generado tanta indignación y enojo en la sociedad. Por lo mismo, se han mostrado incapaces de dar una respuesta satisfactoria al asunto.

Lo que no entiende el gobierno es que el socavón es una alegoría de lo que vive el país: la imagen de una tragedia evitable, de un hoyo enorme causado por la corrupción, en el que caen víctimas inocentes, y sobre cuya responsabilidad nadie se hace cargo. El socavón que se traga todo, hasta la esperanza.

¿Por qué resulta irresistible? ¿Por qué perdura la imagen en la mente? Porque toda alegoría es didáctica. Conjunta muchas ideas y las representa. 

Los caricaturistas se han dado vuelo con el asunto. Dibujan al país como socavón, o a los distintos miembros de la clase política asomándose a él o saludándonos desde adentro, cuando no levitando por encima del hoyo. En el fondo, hacen pleonasmos: añaden elementos y hacen énfasis en algo que ya está comprendido.

Para más inri, las reacciones de las autoridades han sido de libreto, a veces esperpéntico.

Primero, un deslinde que exoneraba a la empresa, porque el Paso Express “cuenta con las especificaciones necesarias de su construcción”, y culpaba a las lluvias atípicas (que las hay todos los años) y a la población aledaña a la zona del socavón, por tirar basura en exceso. Sí, claro, la basura siempre está en el fondo.

Después, la queja sobre que las casas de los vecinos estaban “inadecuadamente instaladas junto a la autopista” y que era un error dar salida a los vecinos por la autopista, utilizándola como vía urbana.

Más tarde, la admisión de que había habido advertencias por la hendidura y exigencias de reparación de la tubería, en las que hubo hasta un bloqueo de la carretera, y que fueron desoídas por el delegado de la SCT en Morelos, quien ya perdió su empleo. No se preguntaron lo que la gente: ¿Y quién puso a ese inepto en el puesto?

Al final, el comentario del secretario de Comunicaciones y Transportes sobre la familia de los fallecidos, indemnizada por el “mal rato” que había pasado. Saber que su padre, esposo, hijo, hermano, novio habían muerto enterrados vivos, tras comunicarse al exterior, luego de romper desesperadamente los cristales para intentar salir, era un “mal rato” y para eso estaba la indemnización. Una frase de villano de telenovela.

Estas reacciones, que eluden responsabilidades, pero que son aderezadas con solemnes declaraciones acerca del dictamen técnico que se realizará para saber las causas del hundimiento y el castigo de los culpables (que no serán los de arriba), lo único que logran es reforzar la alegoría.

Es obvio que lo del socavón no es un accidente, aunque haya sido azarosa la determinación de quiénes fueron las víctimas. El tramo de la autopista se vendría abajo tarde o temprano, porque estaba mal construida, porque no se previó la previsible fractura del drenaje, porque a las quejas de la población no se las escucha.

Es una combinación de errores e incompetencias, que no puede explicarse sin sospechar de un altísimo nivel de corrupción. Por lo mismo, –en la alegoría– el socavón en el que caen las víctimas inocentes está hecho de eso: de corruptelas.

La obra, que no es más que la expansión del llamado “periférico de Cuernavaca”, costó más del doble del precio original. Una de las empresas ganadoras es, al menos nominalmente, del hijo del dueño de una empresa inhabilitada por la Secretaría de la Función Pública. No hubo transparencia en la asignación de la obra a estas empresas. Hubo un número elevado de muertes (usemos la palabra “atípico”) en la construcción. Se han señalado más fallas y, por supuesto, la empresa Aldesa es una de más favorecidas en otras licitaciones federales. En resumen, se ha convertido en alegoría de la corrupción en el sexenio (lo que la Estela de Luz fue al de Felipe Calderón).

Debería existir una investigación a fondo que determinara no sólo las irresponsabilidades en cuanto a la supervisión, sino también en cuanto a la obra misma. Hay quienes dudan, justificadamente, de que cuente con las famosas “especificaciones necesarias”.

Pero no nos hacemos ilusiones. No habrá tal investigación, sino un simulacro. Tampoco habrá remociones de relevancia. Y todo ello seguirá reforzando la alegoría que no quiere ver el gobierno.

La percepción social de corrupción ha sido el punto más débil de la presidencia de Enrique Peña Nieto. Su impacto es mayor que el referente a la violencia o a la situación económica. Y los escándalos más mediáticos de corrupción han estado vinculados a empresas constructoras, que son vistas como cómplices principales. Es el punto central de la imagen del socavón, pero se niegan a verlo.

A cambio, pronto veremos nuevas inauguraciones de infraestructura, con discursos presidenciales que hablan de la confianza en México y promocionales que festejan la posibilidad de viajar más rápido de tal a cual lugar. ¿Habrá quien de veras crea que eso sirve para apuntalar la imagen del gobierno?

En fin, hay tres políticas detrás de la tragedia del socavón: la que, por razones dignas del mayor sospechosismo, contrata caro algo hecho de manera barata; la que cierra un ojo a la hora de supervisar las regulaciones y la que pone las formas pomposas por delante.

Eso es lo que indigna. No saben cuánto.

  

miércoles, julio 12, 2017

Los años de plomo revisitados



En su columna “Los años de plomo”, publicada en Crónica, Mario Vargas Llosa da cuenta de dos historias engarzadas –la muerte del anarquista Giuseppe Pinelli y el asesinato del inspector Mario Calabresi-, que tienen muchas derivaciones importantes, que nos sirven no sólo para entender aquellos tiempos, sino también para comprender mejor los nuestros y, sobre todo, para reflexionar sobre la condición humana.

Los llamados “años de plomo” en Italia se caracterizaron por la violencia extremista, de izquierda y de derecha, que iniciaron con el bombazo de Piazza Fontana –el que unió los destinos de Pinelli y Calabresi- y culminaron con el homicidio de Aldo Moro, impulsor del Compromiso Histórico: un gobierno de coalición entre la Democracia Cristiana y el Partido Comunista Italiano.

Los sucesos se inscriben dentro de la “estrategia de la tensión”. Escribía en su Memoriale Aldo Moro, dirigente del ala moderada de la DC: “La estrategia de la tensión tuvo la finalidad, aun si afortunadamente no consiguió su objetivo, de volver a meter a Italia en los rieles de la “normalidad” después de los eventos del 68 y el llamado otoño caliente (revueltas obreras de 1969). Se puede presumir que países asociados a nuestra política, y por lo tanto interesados en que las cosas tomaran cierta dirección, estuvieron comprometidos en ella, a través de sus servicios de inteligencia”.

En otras palabras, la idea detrás de la “estrategia de la tensión” era deslegitimar al Partido Comunista Italiano, que durante esos años estuvo a poquísimos puntos porcentuales de convertirse en el partido más votado del país (era el más grande en términos de militancia). ¿Cómo hacerlo? Creando alarma y confusión en la opinión pública, a través de atentados sangrientos realizados por la extrema derecha, pero que en ocasiones se atribuían a la extrema izquierda.

Moro da claramente a entender que estaban involucrados los servicios secretos de otras naciones. En la lógica de la guerra fría, es evidente que ahí estaba la CIA. Pero hay indicios de que también participaron otros países de la OTAN (Grecia y España), e incluso Suiza.

Tras la bomba en Piazza Fontana, que mató a 17 personas, se detuvo a dos anarquistas: Pinelli y Valpreda. Tiempo después se demostraría que ambos eran inocentes, y que la matanza fue perpetrada por gente de extrema derecha. Pinelli cayó de una ventana durante el interrogatorio, y la opinión pública de izquierda acusó al inspector encargado, Luigi Calabresi, de haberlo asesinado. Los más notables intelectuales italianos fueron abajofirmantes de una carta pública responsabilizando al inspector. El conocido dramaturgo Dario Fo, a quien años después le darían el Nobel de Literatura, escribió una obra inspirada en el caso: “Muerte Accidental de un Anarquista”. Tres años después, Calabresi caería asesinado por dos militantes de Lotta Continua, una organización ultraizquierdista que odiaba tanto al Partido Comunista como a la Democracia Cristiana.

Hasta 1975 cualquier persona progresista creía que en realidad Calabresi había empujado a Pinelli al vacío. En ese año una investigación concluyó que el anarquista estaba enfermo y había sufrido un desmayo antes de caer por la ventana. En esa época había que leer un montón de periódicos para tener idea de las cosas, ya que todos tenían una línea política muy definida. Algunos traían la noticia de la investigación; otros, no.

Lo interesante del caso es que si expresabas duda sobre si habían tirado a Pinelli o se había caído, en los ambientes de izquierda encontrabas un rechazo total a la hipótesis oficial, que ahora se ha convertido en “verdad histórica”. 

“Es un montaje, un fraude del gobierno”, decían. “¿Cómo puedes creerles?”, decían. Uno replicaba: “No les creo, solamente dudo”. Y luego se topaba con que dudar era contrarrevolucionario. Pienso en esas conversaciones y me las imagino repetidas hoy como un linchamiento en redes sociales: al gobierno no hay que creerle una palabra, todo lo enturbia, todo es mentira. Quien dude es cómplice, cuando no traidor.

Luego la historia daría varias vueltas de tuerca. En la primera, se descubrió una “trama negra” entre la derecha democristiana, los grupúsculos neofascistas y la CIA para llevar a cabo atentados desestabilizadores que impidieran el gobierno de coalición con el Partido Comunista (que ya a esas alturas era socialdemócrata). En ella hubo matanzas indiscriminadas, como la del tren Italicus o la estación de Bolonia. A estas alturas, es obvio que nunca se sabrá si Pinelli fue asesinado, inducido al suicidio o de verdad accidentado. También, que la policía nunca dejará de ser sospechosa. Más aún por el contexto político lleno de conspiraciones.

La segunda reviste otro interés. A finales de 1986 se abrió un proceso contra Adriano Sofri, quien era director del periódico Lotta Continua, vocero de la organización extremista. Se le acusó de ser el autor intelectual del asesinato de Calabresi. De hecho, ese medio –que era poco más que un panfleto, pero que se vendía en los kioscos al mismo precio que los diarios históricos- fue muy activo en la campaña contra el inspector, “el marine de la ventana fácil deberá responder por todo lo que ha hecho”, escribió un editorial; “de estos enemigos del pueblo queremos la muerte”, decía otro. Tras el homicidio, la publicación no tomó distancias: “no podemos deplorar la muerte, hecho en el que los explotados reconocen su propia voluntad de justicia”.
  
La discusión social en los ochenta fue sobre si era correcto o no amnistiar a Sofri, quien para entonces se había arrepentido de sus excesos ideológicos y era un periodista respetado. Era, sin embargo, evidente que, aunque el director de aquel periódico no hubiera estado directamente en el complot para el asesinato, sí había ayudado a crear un clima que favorecía y hasta aplaudía el crimen. Esa responsabilidad se lleva siempre.

Adriano Sofri fue condenado en 1997 a 22 años de cárcel, a pesar de haber mostrado en el juicio su arrepentimiento frente a la viuda y al hijo del inspector y, posteriormente, aceptado su “corresponsabilidad moral” en el homicidio. Fue liberado en 2012.

Durante esos años, Sofri continuó escribiendo en varios periódicos y revistas. En 2015 dejó de escribir en el diario más influyente de su país, La Repubblica, cuando un colega suyo en el periodismo se convirtió en director: Mario Calabresi, el hijo del inspector.

Mientras tanto, Dario Fo escribió una obra en contra de Leonardo Marino, uno de los autores materiales del asesinato de Calabresi, indignado porque el homicida se había declarado culpable. Una comedia con muñecos. El dramaturgo hizo tremendo berrinche porque la televisión pública no transmitió la representación de la obra sino hasta el día siguiente de la condena a Sofri. Ya para entonces a Fo le habían dado el Nobel.

Una vuelta final de tuerca: Leonardo Marino le puso Adriano a uno de sus hijos, en honor a Sofri, su jefe político. Adriano Marino hoy es magistrado.

lunes, julio 03, 2017

El mes más cruel


Mexicanos en GL. Junio 2017

Dice T.S. Eliot que abril es el mes más cruel. En el caso de los beisbolistas mexicanos en Grandes Ligas ha sido este junio. De lejos, el peor en muchos años: mensis horribilis. Los abridores estuvieron del nabo, Adrián González fue al quirófano, al joven Urías le fue todavía peor y, para colmo, el único pelotero nacional que destacó a lo grande, Roberto Osuna, dejó de jugar varios días por un problema mental de ansiedad.

Aquí el balance del contingente nacional, ordenado de acuerdo con el desempeño de cada uno en la temporada (como siempre, incluimos a los paisanos que han jugado con México en el Clásico Mundial) 

Roberto Osuna estuvo intratable en junio, sólo aceptó una carrera en 12 apariciones en el montículo y obtuvo salvamento en todas las oportunidades que tuvo. Su problema ha sido mental, y fuera del diamante. Declaró que fuera del campo se ha sentido “ansioso y perdido”. De hecho, es posible que su excepcional desempeño esté ligado a su situación mental. Los Azulejos de Toronto deben cuidar la joya que tienen, y darle el tratamiento que necesita. En el año lleva 2-0, con 19 rescates y 2.25 de efectividad (carreras limpias admitidas por cada 9 innings lanzados); tiene 44 ponches y ha otorgado, frente a ellos, sólo 3 bases por bolas.  

Joakim Soria tuvo un junio aceptable, como preparador de cierre con los Reales de Kansas City. Incluso se llevó dos victorias (una totalmente rapiñada, porque falló en el relevo). El de Monclova tiene 4 ganados, 2 perdidos, 11 holds (ventajas sostenidas en situación de rescate), 3.44 de carreras limpias y 46 chocolates recetados.

Jorge De la Rosa sigue funcionando bien en el bullpen de los Diamondbacks, aunque Fernando Rodney haya mejorado y se aferre al puesto de cerrador. El de Monterrey lleva en la temporada marca de 3-1, 3.77 de limpias, 9 holds y 26 ponches.

Oliver Pérez tuvo un junio casi perfecto, en el que mejoró mucho sus números y además se llevó el tercer salvamento de su carrera. El especialista zurdo de los Nacionales de Washington tiene en el año PCL de 3.78, 7 holds y 21 ponches. No lleva decisión.

Marco Estrada no estuvo mal, sino pésimo durante junio. Sólo una de sus 6 aperturas fue de calidad (menos de 3 carreras limpias con 6 entradas lanzadas, o más). En el mes perdió 4 juegos, sin ganar ninguno y tuvo un horrendo 9.11 de limpias. A uno de los lanzadores a los que menos le pegan le batearon .353 en el mes. Bajó sus números a 4 ganados, 6 perdidos,  4.86 de efectividad y 105 ponches. Si los Azulejos consideran que no tienen con qué pelear su división, Marco sería moneda de cambio y podría cambiar equipo.

Jaime García tuvo 2 salidas de calidad, entre sus cinco aperturas de mayo, pero ambas las perdió… y cuando se equipo batea, el tamaulipeco no anda fino. Hace rato que perdió su knack ponchador. En la temporada: 2-6, 4.35 de PCL y 69 rivales pasados por los strikes.

Héctor Velázquez fue de nuevo llamado al equipo grande de Boston, y esta vez no desentonó. Tuvo un excelente relevo largo para llevarse su primera victoria en grandes ligas y luego tuvo una apertura decente, que pudo haber ganado, pero en la que lo sacaron con dos outs en la quinta entrada. Se pensaba que se quedaría otro rato en la rotación de los patirrojos, pero decidieron contratar a un veterano para esa posición y Héctor regresó a AAA. Uno pensaría que es porque no lanza la pelota a 100 millas por hora (aunque sus lanzamientos engañosos pueden con todo). En la temporada: 1-1, 9 ponches, 5.27 de efectividad.

Carlos Torres cumple correctamente en el relevo de Milwaukee, pero en junio estuvo menos efectivo que en los meses anteriores. El récord en el año: 4-4, 4.33 de limpias, 11 ventajas sostenidas y un salvado, junto con 35 sopitas de pichón.

Luis Cessa regresó de AAA a la rotación de los Yanquis, tras la lesión de C.C. Sabathia. Sin haber lanzado muy mal, el veracruzano acumuló derrotas. En la campaña: 0-3, 5.42 de efectividad y 14 ponchecitos.

Sergio Romo tiene una campaña de altibajos en un equipo que ha tenido puras alzas Dejó su lugar como preparador de cierre de los Dodgers y lo han enviado al relevo medio: lleva 7 holds,  marca de 1-1 y 6.20 de PCL. 

Miguel González fue un desastre en junio. Le metieron 18 carreras (15 limpias) en menos de 16 entradas. Obviamente, perdió sus 3 aperturas. El Mariachi fue enviado a la lista de lesionados, y es posible que haya querido pitchear por encima de una lesión. En lo que va de la temporada: 4-8, 5.15 de efectividad y 45 rivales pasados por los strikes.

Adrián González jugó un ratito sólo para certificar que la lesión en la columna era más seria de lo que se pensaba. Tiene un disco herniado y ya le hicieron la epidural. No tiene fecha clara de regreso y los Dodgers, ahora con el novato Cody Bellinger pegando los jonrones que antes conectaba el tijuanense, no lo extrañan mucho. El Titán declaró que, si persisten las molestias, se retirará cuando termine su contrato, el año próximo. Su marca en 2017: .263 de porcentaje, un cuadrangular y 20 carreras producidas.

Julio Urías estaba en AAA, esperando su momento de regreso a la Gran Carpa cuando sintió un pinchazo en el hombro al hacer un lanzamiento. ¿El resultado? Una cápsula que tuvo que ser removida mediante operación que puede tener efectos colaterales (es la misma tras la cual Johann Santana nunca volvió a ser el mismo). La gran promesa zurda del pitcheo mexicano quedó fuera de acción entre 12 y 14 meses. Lo veremos, si acaso, tras el Juego de Estrellas del 2018. Deja sus números del año: 0-2, 5.40 de PCL y 11 ponchados.

Fernando Salas ha sido sinónimo de inconsistencia, como los Mets neoyorquinos para los que juega. Junio no fue la excepción. En el año 1-2 (y la victoria fue una rapiña absoluta), 11 ventajas sostenidas y efectividad (es un decir) de 6.31.

Yovani Gallardo dejó la rotación de los Marineros de Seattle, como habíamos previsto, y fue degradado al bullpen, tras tener sólo una de calidad, entre sus tres salidas de junio. Como relevista largo, el michoacano se apuntó el primer rescate de su carrera ligamayorista, pero no lo utilizan mucho. Sus números: 3-7, 6.06, 58 ponches y un juego salvado.

Giovanny Gallegos ha ido y venido de AAA, y los Yanquis lo usaron preferentemente para trapear innings (lanzar en juegos muy abierto) hasta que se decidieron a regresarlo a ligas menores. En 2017 lleva 0-1, 7.15 de PCL y 11 ponches.


Vidal Nuño ha tenido suerte parecida a la de Gallegos, pero con los Orioles y con peores números. Volvió al equipo grande e igual está de regreso en AAA: 0-1, 10.43 de limpias y 13 chocolatines.

miércoles, junio 14, 2017

La lista interminable de apodos deportivos



Algunos de ustedes saben de mi manía neurótica por las listas. A veces, para conciliar el sueño me pongo a hacerlas. Hace unos meses se me ocurrió la de apodos animales de deportistas. Cuando llegaba a la cincuentena, por fin me atrapó el sueño. A la noche siguiente intenté continuarla, pero se me colaban apodos no animalescos de deportistas. Fue entonces que decidí hacer una lista amplia, a sabiendas de que es interminable. Ser infinita es la aspiración de toda lista.

A ritmo promedio de cinco apodos al día, llegué a compilar más de 400.  Estoy seguro de que hay miles más.

La lista no incluye apocorísticos (Pepín González, Willie Mays), porque no son apodos propiamente dichos. Si bien, admito, hay en ella algunos apodos que de seguro provienen de algún apocorístico (Yayo De la Torre, por ejemplo). Tampoco considero las siglas del nombre como apodo (CR7, CH14, A-Gon, CarGo); colé K-Rod porque, a mi entender, el elemento K deshace la sigla y crea el apodo. Y en la lista no se encuentran los apodos fallidos: aquellos que son exclusivos de algún comentarista o narrador, pero que no pegaron entre el público (El Científico del Gol, Darwin Quintero o el Periodista Memo Ochoa son ejemplos evidentes, entre muchos).

Con esas condiciones –es decir, con ese canon-, invito a los lectores del blog a hacer interminable esta lista, que actualizaré si es el caso:


El Albatros


  1. Abuelo Azuara, Juan Manuel
  2. Abuelo Cruz, Francisco Javier
  3. Abulón Hernández, Ramón
  4. Aguja Quintanar, Carlos
  5. Alacrán Torres, Efrén
  6. Albatros, Michael Gross
  7. Alemao, Ricardo Rogeiro de Brito
  8. Almirante, Nelson Barrera
  9. Andarín Carvajal, Félix
  10. Apache, Carlos Tévez
  11. Apaga y Vámonos, Mariano Rivera
  12. Araña Herrera, Luis
  13. Araña Negra, Lev Yashin
  14. Archie Flores, Javier
  15. Ardilla Voladora, Gaby Douglas
  16. Avestruz Rivera, Andrés
  17. Avión Calderón, Néstor  
  18. Babe Didrickson, Mildred
  19. Babe Ruth, George Hermann
  20. Baltimore Bullet, Michael Phelps
  21. Bam Bam Zamorano, Iván
  22. Bambino, Babe Ruth
  23. Barby Juárez, Mariana
  24. Batigol, Gabriel Omar Batistuta
  25. Battling Torres, Ray
  26. Bazooka Limón, Rafael
  27. Bebeto, José Roberto Gama de Oliveira
  28. Big Papi, David Ortiz
  29. Big Unit, Randy Johnson
  30. Bigotón Jasso, Juan
  31. Bomba, Alberto Tomba
  32. Bombardero de Detroit, Joe Louis
  33. Boom Boom Mancini, Ray
  34. Boomer Esiason, Norman
  35. Borrego Álvarez, Rogelio
  36. Borrego Sandoval, José Luis
  37. Brody, Jorge Campos
  38. Bruja Verón, Juan Sebastián
  39. Buitre, Emilio Butragueño
  40. Buitre de Tecamachalco, Aurelio López
  41. Burrito Ortega, Ariel
    La Campamocha
  42. Caballo, Alberto Juantorena
  43. Caballo de Hierro, Lou Gehrig
  44. Cabinho, Evanivaldo Castro
  45. Cabo Valdivia, Javier
  46. Cabrito Arellano, Jesús
  47. Cachas Íñiguez, Ismael
  48. Cadáver Valdez, Luis Antonio
  49. Cafecito Martínez, José
  50. Calaca González, José Luis
  51. Calaca II, José Luis González
  52. Camaleón García, Luis
  53. Campamocha, Kent Tekulve
  54. Campeón Hernández, Guillermo
  55. Cananea Reyes, Benjamín
  56. Canelo Álvarez, Saúl
  57. Canelo Urbina, Alfredo
  58. Canguro Amaro, Santos
  59. Cañas, Carlos Zárate
  60. Caníbal, Eddy Merckx
  61. Cantarranas, Celso Contreras
  62. Cañón Osuna, Antonio
  63. Cañoncito Osuna, Roberto
  64. Capi Sanabria, Héctor
  65. Capitán América, Roger Staubach
  66. Capitán Furia, Alfredo Tena
  67. Carbonero López, Lorenzo
  68. Careca, Antonio de Oliveira
  69. Cartero Malone, Karl
  70. Cata Díaz, Daniel
  71. Cata Domínguez, Julio César
  72. Cebolla Rodríguez, Christian
  73. Centavo Muciño, Octavio
  74. Cepillo Peralta, Oribe
  75. Chaco Giménez, Christian
  76. Chamagol, Sebastián González
  77. Chango Casanova, Rodolfo
  78. Chanquilón Díaz, Jesús
  79. Chapo Montes, Luis
  80. Chapulín Díaz, Luis
  81. Chaquetas Rosas, Manuel
  82. Charal Orrantia, Carlos
  83. Charolito Orta, Jorge
  84. Charro Lara, Carlos
  85. Chato Ortiz, Guillermo
  86. Chicharito, Javier Hernández
  87. Chícharo Hernández, Javier
  88. Chile Gómez, José Luis
  89. Chilindrina, Damián Álvarez
  90. Chino Recoba, Álvaro
  91. Chiquilín Cervantes, Ernesto
  92. Chiquis García, Rafael
  93. Chiquita González, Humberto
  94. Chispa Suárez, César
  95. Chispa Velarde, Efraín
  96. Chito García, José Luis
  97. Chito Ríos, Jesús
  98. Chofis, Javier Eduardo López
  99. Cholo Simeone, Diego
  100. Chucky Lozano, Hirving
  101. Clipper Montemayor, Felipe
  102. Cobra Parker, Dave
  103. Cobrita Soto, Óscar
  104. Cochihuila Valenzuela
  105. Cochito Cruz, Luis
  106. Comepollos, Wade Boggs
  107. Conejito Brizuela, Isaac
  108. Conejo, Héctor Manuel López
  109. Conejo Pérez, Sergio
  110. Cool Papa Bell, James
  111. Cora Isiordia, Raúl
  112. Coreano Rivera, Aurelio
  113. Coruco Díaz, Agustín
  114. Coyote, Matías Carrillo
  115. Cuate Calderón, Ignacio
  116. Cucha, Erika Gómez
  117. Cuchillo Herrera, Efraín
  118. Curita Chaires, Arturo
  119. Cyrano, Enrique Borja
  120. Daniel el Travieso, Daniel Guzmán
  121. Dedos López, Raúl
  122. Diablo Montoya, Ramón
  123. Diamante Negro, José Méndez
  124. Diente Rosas, Felipe
  125. Dinamita Márquez, Juan Manuel
  126. Dios Griego de las Bases por Bolas, Kevin Youkilis
  127. Dizzy Dean, Jay
  128. Don Galleto, Raúl González
  129. Duende, Raúl Alcalá
  130. Dumbo López, Adalberto
  131. Dunga, Carlos Verri
  132. Duque Hernández, Orlando
  133. Durazno de Georgia, Ty Cobb
  134. Durito Barba, Francisco
  135. Dusty Baker, Johnnie
  136. Duva, Germán Sánchez
  137. Ejote, Horacio Piña
  138. Emperador, Claudio Suárez
  139. Escocés Volador, Jim Clark
  140. Estrellita Ponce, Manuel
  141. Exorcista Pitarch, Raúl
  142. Expreso de Refugio, Nolan Ryan
    El Fantasma
  143. Fantasma Figueroa, Marco Antonio
  144. Fantasmita, Andrés Iniesta
  145. Fenómeno, Ronaldo Nazario de Lima
  146. Fideo, Ángel Di María
  147. Finito López, Ricardo
  148. Finlandés Volador, Matti Nykänen
  149. Foquita Farfán, Jefferson
  150. Fumanchú Reynoso, Tomás
  151. Gallito Vázquez, José Juan
  152. Gallo García, Alejandro
  153. Gallo Jaúregui, Ignacio
  154. Gansito Padilla, Aarón
  155. Garrincha, Manuel Francisco dos Santos
  156. Gato, Miguel Marín
  157. Gato González, Rodolfo
  158. Gato Ortiz, Omar
  159. Gesticulador, Steve Carlton
  160. Godzilla, Hideki Matsui
  161. Golden Boy, Óscar De la Hoya
  162. Gonini Vázquez Ayala
  163. Goose Gossage, Rick
  164. Grandote Peña, José
  165. Grillo de Cuajimalpa, Lupe Pintor
  166. Gringo Castro, José Antonio
  167. Gringo Torres, José Francisco
  168. Guaje Villa, David
  169. Guamerú García, Alberto
  170. Güero Cárdenas, Raúl
  171. Güero Jasso, Antonio
  172. Gullitt Peña, Carlos
  173. Gusano Nápoles, Gustavo
    El Harapos
  174. Halcón García, Salvador
  175. Halcón Peña, Gustavo
  176. Halcón de Huamantla, Miguel Arroyo
  177. Harapos Morales, Alfredo
  178. Hechicero Verón, Darío
  179. Hércules de Bolsillo, Naim Suleymanoglu
  180. Hijo del Viento, Carl Lewis
  181. Hombre de Hielo, Kimi Räikkonen
  182. Houston Jiménez, Alfonso
  183. Huevo Romo, Vicente
  184. Hugol, Hugo Sánchez
  185. Huitlacoche, José Medel
  186. Hulk, Givanildo Vieyra da Souza
  187. Iceborg, Bjorn Borg
  188. Indio Juárez, Lucas
  189. Indio Solari, Jorge
  190. Jamaicón Villegas, José
  191. Japo Magaña, Armando
  192. Jefe, Tomás Boy
  193. Jim de la Selva, Manuel Rivera
  194. Jumbo Díaz, José
    Kung-Fu Panda
  195. K-Rod, Francisco Rodríguez
  196. Kaiser, Franz Beckenbauer
  197. Kalimán Guzmán, Javier
  198. Kid Azteca, Luis Villanueva
  199. Kid Chocolate, Eligio Sardiñas
  200. Kochulito Montiel, Fernando
  201. Kun Agüero, Sergio
  202. Kung-fu Panda, Pablo Sandoval
  203. Lefty Grove, Robert
  204. Lobo Solitario, Roberto Alves, “Zague”
  205. Loco Abreu, Sebastián
  206. Loco Sesma, Enrique
  207. Locomotora Checa, Emil Zatopek
  208. Loquito Aussin, José Luis
    El Macho
  209. Macetón Cabrera, David
  210. Macho Camacho, Héctor
  211. Maestro, Benjamín Galindo
  212. Magic Johnson, Earvin
  213. Mágico González, Jorge Alberto
  214. Mala Torres, Epitacio
  215. Malita Torres, Héctor
  216. Mamba Negra, Roger Mayweather
  217. Mamerto Dandridge, Ray
  218. Manolete Hernández, Bernardo
  219. Mano Santa, Arturo Guerrero
  220. Manos de Piedra Durán, Roberto
  221. Manos de Seda, Mario Mendoza
  222. Manquito Villalón, Antonio
  223. Mantecas Medina, Manuel
  224. Mantequilla Nápoles, José
  225. Maradona de los Cárpatos, Gheorghe Hagi
  226. Maravilla Martínez, Sergio
  227. Mariachi González, Miguel
  228. Marigol, Maribel Domínguez
  229. Maromero Páez, Jorge
  230. Marvelous, Marvin Hagler
  231. Marvelous Marv Throneberry
  232. Matador Hernández, Luis
  233. Matador Kempes, Mario
  234. Matador Salas, Marcelo
  235. Maza Rodríguez, Francisco
  236. Mellone  Gutiérrez, Crescencio
  237. Metralleta Ramírez, Roberto
  238. Mexinator, Joakim Soria
  239. Minnie Miñoso, Orestes
  240. Monito Carús, Carlos
  241. Monito Rodríguez, Roberto
  242. Monstruo Álvarez, Alexandro
  243. Morocho, Dante Juárez
  244. Mosco Arredondo, Eduardo
  245. Mr. October, Reggie Jackson
  246. Mudo Juárez, Mario
  247. Musulungo Herrera, Roberto
  248. Negro Medina, Juan Carlos
  249. Niño Torres, Fernando
  250. Niño de Oro, Hugo Sánchez
  251. Oil Can Boyd, Dennis
  252. Ojitos Meza, Enrique
  253. Oso, Aleksandr Medved
  254. Oso Blanco, Evan Gattis
    Pikolín I y Pikolín II (o viceversa)
  255. Pacman Pacquiao, Manny
  256. Pajarito Moreno, Ricardo
  257. Pájaro Benítez, Edgar
  258. Palmera Rivas, José
  259. Pancho Ponches, Francisco Campos
  260. Pantera Negra, Eusebio
  261. Pareja López, José Luis
  262. Parejita López, José Luis
  263. Papelero Valenzuela, Benjamín
  264. Pasitos Echeverría, José
  265. Pata Bendita, Osvaldo Castro
  266. Pato Abbondanzieri, Roberto
  267. Patón Aceves, Alfredo
  268. Pee Wee Reese, Harold Henry
  269. Pelado Díaz, Ramón
  270. Pelé, Edson Arantes do Nascimento
  271. Pelón Osuna, Rafael
  272. Peluche Peña, José
  273. Pelusa, Diego Armando Maradona
  274. Pentapichichi, Hugo Sánchez
  275. Perro Cuenca, Fernando
  276. Peruchín Cepeda, Orlando
  277. Pescadito Ruiz, Carlos
  278. Pescado Portugal, Alfonso
  279. Petacas Simpson, Harry
  280. Pibe Valderrama, Carlos
  281. Picas Becerril, Octavio
  282. Pichichi, Rafael Moreno
  283. Pichojos Pérez, Mario
  284. Piculín Ortiz, José
  285. Pinocho Marimón, Onofre
  286. Pinturicchio, Alessandro Del Piero
  287. Pikolín, Alejandro Palacios
  288. Pikolín, Marco Antonio Palacios
  289. Pilo Gaspar, Miguel
  290. Pillo Herrera, José Luis
  291. Pina Arellano, Raúl
  292. Pingüino, Ron Cey
  293. Piolín Mota, Antonio
  294. Piojo Herrera, Miguel
  295. Piojo López, Claudio
  296. Pipino Cuevas, José
  297. Pipis Ruvalcaba, Felipe
  298. Pipita Higuaín, Gonzalo
  299. Pirata, Marco Pantani
  300. Pirata Fuente, Luis
  301. Pistache Torres, Alfredo
  302. Platiní Sánchez, Erwin
  303. Pleititos, Ángel Reyna
  304. Polish Rifle, Ron Jaworski
  305. Pollo, Iván García
  306. Pollo Saldívar, Alfredo
  307. Pony Ruiz, Rodrigo
  308. Popis Muñiz, Carmen Alicia
  309. Potro Gutiérrez, Raúl
  310. Príncipe, Enzo Francescoli
  311. Principito, Andrés Guardado
  312. Púas Olivares, Rubén
  313. Pudge, Iván Rodríguez
  314. Pulga, Lionel Messi
  315. Pulgarcito Ramos, Manuel
  316. Pulpo Remes, Fernando
  317. Purito Rodríguez, Joaquim
  318. Puma Pimentel, Erik
  319. Puyín Guzmán, José Luis
    O Rei
  320. Ranita Loyo Mayo, Joaquín
  321. Rata, Martín Bravo
  322. Rata, Nikki Lauda
  323. Ratón Ayala, Rubén
  324. Ratón Macías, Raúl
  325. Refrigerador Perry, William
  326. Rey Pelé, Edson Arantes do Nascimento
  327. Rifle Andrade, Andrés
  328. Ringo Bonavena, Óscar
  329. Rocket Valdez, Ismael
  330. Rocky Marciano, Rocco Marchegiano
  331. Ruso Brailovsky, Daniel
  332. Ruso Zamolgilny, Damián
  333. Saeta Rubia, Alfredo Di Stéfano
  334. Sargento Pedraza, José
  335. Sheriff Quirarte, Fernando
  336. Shoeless Joe Jackson
  337. Siete Pulmones, Pedro Nájera
  338. Sinha, Antonio Naelson
  339. Sope Pérez, Mario
  340. Sparky Anderson, George
  341. Spice Boy, David Beckham
  342. Sugar Ray Leonard
  343. Sugar Ray Robinson
  344. Sugar, Ultiminio Ramos
  345. Superchamo, Francisco Rodríguez
  346. Supermán, Miguel Marín
  347. Supermán de Chihuahua, Héctor Espino
  348. Supermario, Mario Balotelli
  349. Sweetness, Walter Payton
    Thor
  350. Tanque, Carlos Miloc
  351. Tanque, Héctor Rangel
  352. Tecatito Corona, Jesús Manuel
  353. Tepa Solís, Edgar
  354. Terrible Morales, Eric
  355. Thor, Noah Syndergaard
  356. Tibio Muñoz, Felipe
  357. Tiburón, Vincenzo Nibali
  358. Tiburón Sánchez, Joel
  359. Tiger Woods, Eldrick
  360. Tigre Sepúlveda, Guillermo
  361. Tilón Chávez, Paulo
  362. Titán, Adrián González
  363. Titán, Gustavo Ayón
  364. Toluco López, José
  365. Too Tall Jones, Ed
  366. Toro Valenzuela, Fernando
  367. Toro,  Matías Vuoso
  368. Toro de las Pampas, Luis Ángel Firpo
  369. Torpedo, Ian Thorpe
  370. Tota Carbajal, Antonio
  371. Totò Schillacci, Salvatore
  372. Travieso Arce, Jorge
  373. Tren, Walter Johnson
  374. Tren Valencia, Adolfo
  375. Trespatines, Ramón Arano
  376. Trompo Majeswki, Francisco
  377. Tsunami, Carlos Martínez
  378. Tubo Gómez, Jaime
  379. Tuca Ferreti, Ricardo
  380. Tulipán Negro, Ruud Gullitt
  381. Turco Apud, Antonio
  382. Turco Mohammed, Antonio
    El Zorro Plateado
  383. Vasco Aguirre, Javier
  384. Venadito, Willie McGee
  385. Venado Medina, Alberto
  386. Vikingo Dávalos, Jorge
  387. Wama Puente, Rafael
  388. Wendy Mendizábal, Guillermo
  389. Wild Thing, Mitch Williams
  390. Yankee Clipper, Joe Di Maggio
  391. Yaqui Ríos, Alfredo
  392. Yayo De la Torre, Eduardo
  393. Yogi Berra, Lawrence
  394. Zacatillo Guerrero, José
  395. Zague, Luis Roberto Alves
  396. Zague, Roberto Alves
  397. Zaguinho, Luis Roberto Alves
  398. Zizou, Zinedine Zidane
  399. Zorro Plateado, Piero Taruffi
  400. Zully Ledesma, Javier
  401. Zurdo López, Miguel Ángel
  402. Zurdo Ortiz, Alfredo